Terrier

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La historia de Terrier es corta pero intensa: Residentes en Madrid David, Manoli, Don Matías y La Duquesa llevan años tocando por la capital en bandas como Fumestones, Ángel y Cristo, Call Me Idiot o las Jennys de ArroyoCulebro. Sin embargo, es a principios del 2012 cuando se juntan los cuatro para grabar su primer Ep como Terrier. Y ahora nos presentan ya su segundo largo, La Plaga.

Un amigo me decía hace poco que, si querías animación en tu concierto, invitases a los Terrier. Lili Laduquesa (voz y órgano), Enrique Gutiérrez “Don Matías” (batería), David Iñurrieta “Dave Petrone” (guitarra y voz) y María Manolí (bajo y voz) son esos cuatro muchachos a los que tal vez hayas visto bailando a loco y exhibiendo una sonrisa incorruptible en muchos bolos del subsuelo madrileño. Y encima del escenario son igual como, por ejemplo, pude comprobar hace escasas semanas cuando telonearon en El Sol a los míticos Half Japanese, donde versionaron a Julio Iglesias y se hicieron una foto con la guitarra desmontable de Jad Fair.

Sin embargo, las canciones de Terrier exorcizan, de alguna manera, las angustias cotidianas y los malos rollos que cada uno acaba llevando como puede. Lo oscuro y, en cierto modo, la influencia de la imaginería fantaterrorífica, ayudan a plasmar una visión del mundo que en “La plaga” se vuelve más nítida, inspirada y adictiva.

Estamos hablando de un grupo relativamente reciente, pero con trayectorias previas por parte de sus cuatro componentes (dos de ellos proceden del garage, otro del heavy y otro del pop). En 2011 ofrecieron su primer concierto, en 2012 publicaron el Terrier EP (primero autoeditado, luego relanzado por Sonido Muchacho), en 2013 una casete también autoeditada y, poco después, su primer álbum, “Un cadáver en el mar”. Ese mismo año, el recopilatorio “Nuevos Bríos” de LaFonoteca, inolvidable plasmación de la ferviente escena indie madrileña del momento, incluyó su canción “Benidorm”. En 2014, el no menos influyente Club del Single de Discos Walden publicaría un par de nuevos temas del grupo, “La vi correr” y “Espía” que ya venían a ser la anticipación de este segundo largo.

De hecho, aquellas canciones fueron grabadas en los estudios de Rams & Martí (esto es, Ramiro Nieto y Martí Perarnau, dos hombres omnipresentes en los diferentes ojos del huracán del rock capitalino), y que les animaron a aparcar el estilo más lo-fi de sus inicios y buscar un sonido más profesional. Dicen que, por ellos, se habrían metido en un estudio un fin de semana y lo habrían grabado todo a la primera toma, pero acabaron convenciéndose de que los nuevos temas, por evolución, variedad y capacidad de impacto, necesitaban tiempo, dedicación y un registro más, valga la expresión, “profesional”. Eso se percibe en las armonías vocales (uno de los distintivos más personales del grupo), en unas mezclas cuidadosas y, para rematar, en una masterización de la que se encargó Carlos Hernández.

Mejor acabado, mejor sonido, para su mejor colección de canciones, que también se alejan de su estilo más garagero para acercarse a un pop vitaminado y agridulce, que combina la penumbra con el tecnicolor. Hablando brevemente de influencias, de ellos afloran nombres como The Raveonettes, Broadcast, Os Mutantes, Beach Fossils, Girls Names, The Fresh And Onlys, Shannon And The Clams, Deerhunter o The B-52’s, aunque, en esto estamos también muy de acuerdo, lo que mola es que es difícil percibirlo de cerca, reconocer esos influjos: es la personalidad de estos nuevos Terrier la que se impone y se planea sobre 36 minutos, 12 canciones, trepidantes que crecen y enganchan más con cada nueva escucha. “Evolí”, “Tus ojos son puñales”, “Déjate brillar”, “Aliento final”, “Gafas estrábicas” o “Dos cabezas” son algunos de los hits más implacables y revitalizadores que escucharás este año y los siguientes. Terrier vuelven dispuestos a animar tu fiesta. No los dejes escapar.

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