Hay artistas que se pasan media vida intentando caer bien y otros que, por pura supervivencia, aprenden a caer raro: a destiempo, a contramano, con esa mezcla de ironía y pudor que te hace reír justo cuando te estabas empezando a poner serio. Ahí habita La Estrella de David, alias de David Rodríguez, figura de culto del pop independiente español (músico, letrista y productor) que ha preferido siempre el brillo doméstico (la bolsa de basura en el portal, el bar cercano) antes que el relato heroico del artista.
Con “Yo quiero enamorarme de ti”, La Estrella de David regresa a la vida rockstar. Puede parecer que Sonido Muchacho ha hecho un nuevo fichaje estrella (de La Estrella). Pero “Consagración” su álbum de 2018 y una de las máximas referencias del indie verdadero, ya estaba bajo el paraguas del cerdo azul. Lo que pasa es que a David le da todo bastante igual. Ocho años sin publicar un LP en solitario, y tampoco importa demasiado. Porque el tiempo, en su caso, siempre ha funcionado de otra manera.
David Rodríguez escribe canciones como vive: sin demasiada prisa y con una cierta desconfianza hacia cualquier forma de entusiasmo excesivo. En sus letras, el amor suele aparecer con la misma mezcla de ternura y escepticismo que atraviesa toda su obra: frases que parecen confesiones pero que en el fondo son pequeñas trampas de lucidez. Historias sencillas, frágiles, a veces burlonas, inevitablemente amargas. Canciones que se lanzan casi como cuchillos a la propia garganta: una línea que te hace reír y la siguiente que te deja pensando toda la tarde.
En ese contexto aparece “Yo quiero enamorarme de ti”, su nuevo single. Un título que, en su boca, ya suena sospechoso. Porque si algo ha caracterizado siempre a David Rodríguez es esa capacidad para mirar el amor desde el escepticismo más tierno: como una promesa preciosa que, en el fondo, siempre llega un poco torcida. Es una idea muy suya: buscar algo que no termina de suceder. Como alguien que se pasa demasiado tiempo haciéndose preguntas y acaba paralizado por ellas. Al final, La Estrella de David sigue ocupando ese lugar raro dentro del pop español: demasiado irónico para el romanticismo solemne, demasiado sentimental para el cinismo puro. Un compositor que parece no tomarse demasiado en serio a sí mismo y que, precisamente por eso, ha terminado escribiendo algunas de las canciones más lúcidas y hermosas de su generación.
Por cierto, viene acompañada de uno de los solos de guitarra más camp que se ha escuchado en la música de este país desde hace unos años. Disfruten.

