Por eso mismo, el desamor aparece aquí bajo formas muy distintas: los celos de “Maldito Cupido”, junto a Cuco, encuentran refugio en un bolero suspendido sobre acordes de piano cristalinos; “Ouch :_(”, junto a Usted Señalemelo, transforma la resaca emocional en una carretera nocturna de guitarras atmosféricas y baterías luminosas; mientras que “Troleo”, junto a Lorna, convierte la tensión romántica en una discusión interminable donde el meme y la provocación superan cualquier otro sentimiento profundo.
La geografía sonora del disco resulta igual de diversa. “Parada del Bus”, junto a Little Jesus, recupera el optimismo digital del tropipop latinoamericano mediante sintetizadores vaporwave y una estética Frutiger Aero que parece extraída de un internet más ingenuo. “404”, con DrefQuila, introduce una de las instrumentales más rock del álbum, construida sobre guitarras expansivas y promesas románticas tan exageradas que terminan adquiriendo una extraña ternura. “Calle de la Pena”, junto a Kinder Malo, conecta con los primeros imaginarios de Pimp Flaco (mucho antes de que Cupido se formase) desde una sensibilidad mucho más latina: rumba catalana, verbena popular y ecos del pop español de principios de los dos mil conviven en una misma calle. Sin embargo, en otros momentos, el disco busca una escala más íntima. “Dolor de Muelas”, junto a Bruses, recupera aquella sensibilidad que surgió cuando el trap comenzó a encontrarse con el piano, las baladas y los instrumentos orgánicos a finales de la década pasada. “LMMJVS”, junto a Bhavi, desarrolla una pequeña teoría sentimental sobre los días de la semana (su friday i’m in love particular) mediante una guitarra dream pop minimalista cuyos patrones de fingerpicking recuerdan por momentos al lenguaje del bluegrass.
En “Más valen cien pájaros volando que uno en mano”, Zoe Gotusso aporta una delicadeza cercana a la bossa nova para acompañar una de esas rimas que solo parecen existir dentro del universo lírico de Pimp Flaco: “hacerme un nido cerca de tu cuarto, y picar con el pico, todas las mañanas para que me des un pico y después salir volando hasta las tres y pico”. Y “Bolsa de Doritos”, junto a Jesse Báez, parte de una observación heredera de American Beauty para desplazarse entre improvisaciones cercanas al fiddle pop, pequeños gestos de avant-pop británico y un corazón inequívocamente surf pop.
Al final, “Amor Compartido” termina pareciéndose bastante a las relaciones que describe: demasiadas personas involucradas, expectativas difíciles de gestionar y una enorme cantidad de mensajes cruzados. La diferencia es que aquí, contra todo pronóstico, la cosa funciona.