Quien haya visto alguna vez a Erik sobre un escenario sabe que sus conciertos funcionan como una inmersión completa dentro de su universo: presión en los bajos, niebla, tensión y una sensación constante de estar entrando en un lugar extraño del que cuesta salir igual que se entra. Con STALKER, esa experiencia da un paso más: una gira concebida para llevar las canciones a un terreno todavía más extremo, visceral y colectivo.
¿Te atreves a entrar? Las entradas ya están disponibles, únete al fenómeno Stalker.








