Lo mejor del mundo: el DIY, dormir con una manta con pelos de burra en una nave de polígono y lxs buenxs amigxs que te apoyan y te quieren aunque seas loser”, explicaban Monteperdido a Noé R. Rivas en una entrevista hace tan solo unos meses. La sentencia, además de apelar a los orígenes del grupo, se convierte en la mejor definición posible para este quinteto formado por Bego (voz), Daniel (batería), Diego (guitarra), Tomás (guitarra) y Willo (bajo), en el que lo meramente musical importa tanto como la ética asociada a todo lo que rodea al grupo.Con estos mimbres nace Monteperdido en la era prepandémica, autoeditando un álbum homónimo del que no se ha dejado de hablar desde su publicación en diciembre de 2020. Canciones que reflejan la urgencia y la ansiedad que apremia a una generación que crece en medio del conflicto muy a su pesar. Pero a diferencia de otras bandas de hardcore, a Monteperdido les define la musicalidad de sus canciones, himnos de pop que crecen entre imparables muros de guitarras, como si Hüsker Dü hubieran sido liderados por una mujer.