Rojuu era tan joven cuando colgó sus primeras canciones que en 2021 todavía lo sigue siendo. Habría que calcular cuántos años tiene exactamente, pero en realidad da lo mismo: hace tiempo que está esperándonos en el futuro, sentado tranquilamente delante de su ordenador, y desde allí nos va mandando mensajes. Cuando nos llegan y conseguimos decodificarlos, ya está en otro sitio listo para enviar el siguiente. Quien conecte ahora con su frecuencia tiene curro para empezar: en diez meses ha publicado “OOO” (su mixtape para pasar el confinamiento), “Y3Y” (el EP con el que su sonido saltó a más sitios) y “Roku Roku” (la mixtape con la que inaugura 2021 sampleando a Camela).

En realidad, siempre ha ido por delante. Ya era así cuando, con 10 años, abrió un canal de YouTube en el que se dedicaba a recomendar nuevos artistas trap dentro de una comunidad en la que no hacía falta explicar los códigos porque se estaban generando sobre la marcha. Rojuu era escena antes incluso de que la escena existiera: desde su rincón en internet ayudó a entender muchas cosas que vinieron después y algunas otras que de momento solo hemos podido imaginar. Que lanzara su propia música no era más que cuestión de tiempo.

El primer punto de inflexión coincidió con “Bad Trip Camp” (2019), la que por aquel entonces era su segunda mixtape. Y algo hizo click ahí. Llegó su primer concierto y se abrió definitivamente una brecha por la que después no dejarían de colarse nuevas canciones entre el trap de Soundcloud, el punk digital y el revival emo, banda sonora generacional que hasta su aparición parecía no poder contar historias en castellano. Canciones-emoji que encapsulan un mood entero de golpe: si las compartes, te ahorras caracteres porque explican cosas de ti que ni tú mismo sabías.

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