Jamás se pudo decir que este cuarteto, nacido al calor de la efervescencia del circuito underground madrileño allá por 2012, estuviera cerca del garaje canónico. Y ahora, menos que nunca. Ya no sólo por la estética de sus canciones.

Su sonido está deliciosamente elaborado para generar una atmósfera envolvente, en la que conviven lo sórdido y lo puro como si fueran dos caras de una misma moneda.