Hay canciones que no llegan a envejecer, sino que se quedan agazapadas esperando su momento como un animal nocturno, sin hacer ruido, midiendo el aire. “El Búho” reaparece así: no tanto como una reliquia, sino como una relectura con pulso actual de una pieza que ya existía en el universo de Kokoshca (procedente de “Hay una luz”, 2013) y que ahora regresa para abrir la puerta de “Divino Tesoro”, el álbum con el que la banda celebra su propia trayectoria revisitando, regrabando y puliendo canciones de distintas etapas.
La tesis de este nuevo capítulo la dijeron ellos mismos: componer es una bendición y una condena. La vocación, visto así, es algo que nos coloca en desventaja de los demás, porque nos obliga a tener una fijación muy concreta sobre algo de lo que es bastante probable que no veamos beneficio nunca. Y “Divino Tesoro” nace justo de esa pulsión que no sabe quedarse quieta: mirar atrás no para hacer una vitrina, sino para volver a encender un material que todavía arde dentro. El disco se publicará en abril de 2026 y tendrá una edición especial con motivo del Record Store Day (este año, el 18 de abril de 2026).
En “El Búho” esa idea se entiende a la primera escucha. Arranca con un sintetizador que en seguida es acompañado de un zumbido hiperbólico, un balanceo de indie-pop-rock que promete electricidad a medio plazo: capas que se van montando con paciencia, un build lento y seguro hasta que la canción se ilumina desde dentro con un estribillo en el que afirman no ser underground: vuelan por encima de ti. Hay algo de “volver a empezar” en su forma: no una explosión inmediata, sino la sensación de que el tema se va construyendo mientras camina, como si afinara su silueta en tiempo real.
También por eso “El Búho” funciona como crítica a la industria sin convertirse en panfleto. “Oirás mi canto sobre el aullido gris de los demás… que siempre igual”: la imagen lo dice todo. No es una batalla de egos; es una cuestión de pura supervivencia contra uno mismo. La figura del búho (ave rapaz nocturna, cazador paciente) encarna una ética de trabajo y de instinto que, a la vez, siempre vive a la sombra. En ese sentido, la canción es casi un autorretrato: Kokoshca como banda que ha ido construyendo su lugar desde 2007 porque, en los mejores momentos y también en los de mayor bajeza, hay un fuego dentro de ellos que no se puede extinguir.
Este single llega con créditos que subrayan esa mezcla de oficio y comunidad: producido por Kokoshca & Guillermo Mutiloa, arreglos de Kokoshca & Betacam, mezcla de Raúl Pérez y master de Mario G. Alberni. “El Búho” no solo inaugura una etapa: marca el tono de “Divino Tesoro” como lo que realmente es: una celebración de una de las bandas más longevas de nuestro underground. Aunque digan que no lo son.





