La publicación el pasado mes de junio de un single que contenía las canciones Victoria y Aire nuevoavanzaba una de las grandes noticias del 2022: el retorno de La Plata con su esperadísimo segundo álbum.

Cuatro años han pasado desde que la banda valenciana sorprendiera con un disco que combinaba desgarro juvenil, fiereza afterpunk y una extraña facilidad para componer melodías adictivas. Desordenfue de hecho la punta de lanza de un movimiento que desde diferentes perspectivas confirmaba a los descreidos que las guitarras estaban de vuelta. Una afirmación que sigue estando de plena actualidad una vez escuchado Acción directa, un segundo álbum compuesto por las diez nuevas canciones de La Plata.

En Acción directa está presentes todos los elementos que han hecho de La Plata una banda esencial para explicar el aquí y el ahora del pop y el rock en castellano de nuestro tiempo. Encontramos esa agresividad cuasipunk en canciones como Arderemos, y también la melancolía heredada de formaciones clásicas como Décima Víctima –a quienes ya rindieron homenaje en el EP 01 03 2019 – en Sigue caminando o Entre esta luz. Como decíamos antes, hay guitarras afiladísimas pero también una base rítmica con una pegada impactante y teclados dignos de pioneros de la cold wave como Magazine, potenciados por el trabajo de Hans Kruger en los Montreal Studios.

Décima Víctima, Magazine,… nombres clásicos que sirven para situar a un grupo con la extraña cualidad de situarse con un pie en ambos mundos: la escena experimental de finales de los 70 y principios de los 80 y, por supuesto, un presente que marca las inquietudes del grupo. Y en ese sentido Acción directa es un disco con aroma a clásico no solo por las expectativas que genera la primera escucha del mismo, también por a manera en que está construido: diez canciones, alrededor de los 30 minutos de duración y la sensación de que más que un mero contenedor de canciones (el tipo de artefacto en el que se han convertido hoy la mayoría de LPs) Acción directa es una obra completa, concebida como tal. Una obra en la que, a pesar del sonido sombrío característico del grupo, las canciones se centran en la idea de que tras el caos se abre un nueva etapa de oportunidades.

Así es en los dos temas elegidos como avances del álbum. Hacia el vacío es un ejercicio de art-punk con estructuras rítmicas cambientes y llenas aristas, en el que ese mensaje de cambio llega revestido de cierto nihilismo: “Caigo en picado / lo dejo todo atrás / hacia el vacío”. En Movimiento infinito, propulsada por un estribillo marca de la casa, esa misma obsesión por abrazar nuevos territorios se revela más esperanzadora: “La evolución constante / me deja ver quién soy / La ambición de cambio / por un progreso eterno”. Son dos caras de una misma moneda, el singular y apasionante universo artístico de La Plata.