Su música, siempre emocional y luminosa, mezcla géneros y sensibilidades distintas sin perder nunca su sello: letras directas, cotidianas y profundamente honestas. Desde sus primeros singles hasta sus dos primeros álbumes —Cómo decirte, mi amor (2021) y La pena no es cómoda (2023)—, Jimena ha construido su propio universo con la mentalidad do it yourself y, sobretodo, do it con tus amigas, demostrando una honestidad artística que conecta con una generación entera.
Esta evolución alcanza una nueva dimensión con ANGÉLIKA (2025), su tercer disco y su proyecto más libre y expansivo hasta la fecha. Grabado en gran parte junto a Marin Zannad en los Estudios Entreprise de París, el álbum despliega una estética más electrónica, juguetona y atrevida, y supone la primera vez que Jimena incorpora colaboraciones vocales, contando con suai suave, Ouineta y Queralt Lahoz. En este trabajo, Jimena experimenta con identidades, estéticas y una narrativa que abraza lo queer, lo performático y lo emocional desde un lugar desenfadado y profundamente personal.